En Agosto de 1996 en el zoo de Brookfield, en Illinois (Chicago), Estado Unidos, un niño de 3 años cayó al pozo de gorilas a una altura de de 6 metros, el pequeño quedó inconsciente. En ese momento, comenzó el pánico entre los visitantes del zoológico, la gente comenzó a gritar cuando vieron que se acercaba un gorila, creyendo que podría lastimar al niño desmayado.

Sin embargo no fue así, el gorila se acercó al niño y, como una madre protectora, lo sostuvo en su regazo, empujó a los otros gorilas presentes en la zanja y se dirigió a la puerta a través de la cual los guardianes tenían acceso.

Allí, se detuvo y comenzó a mecer al niño hasta que escuchó el sonido de los cuidadores abriendo la puerta. En ese momento, el gorila de 8 años llamada Bienti Jua, que significa “hija del sol” en idioma swahili, dejó cariñosamente al niño tirado en el piso y se alejó para que pudieran brindarle ayuda.

El pequeño fue rescatado, contusionado y con una mano rota, pero sano y salvo

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