El plástico perdió su popularidad y se ganó la triste fama de depredador de la naturaleza, cuando una bióloga divulgó un video que se hizo viral en el cual observamos como extrae un popote de la narina sangrante de una tortuga de mar.

La escena atravesó como un flashazo la conciencia de millones de personas y trascendió a la toma de decisiones políticas.

El 23 de febrero de 2017 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente lanzó la campaña “Mares Limpios”, en Bali, Indonesia, tras reconocer que los plásticos, entre ellos los pequeños tubos de succión, amenazan los ecosistemas costeros y marinos, y cada 3 de febrero se celebra el Día Internacional sin Popote.

Un año después, el 13 de junio de 2018 el Senado de la República acordó exhortar a los gobiernos de las 32 entidades federativas, que en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, se realizaran campañas informativas para concientizar a la población en general de eliminar el uso del popote, con el fin de garantizar un medio ambiente más sustentable. Desde mediados del siglo XX, la producción del plástico ha superado a la de otros materiales.

El Foro Económico Mundial advierte en su estudio “La economía del plástico”, que de continuar con el uso de popotes y otros productos de ese material, en 2050 habrá más plástico que peces en el mar, y que el popote es uno de los derivados de plástico con mayor presencia en las islas de basura que flotan en los océanos.

Fuente Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.