Un grupo de investigadores en Europa y Estados Unidos dieron a conocer que al igual que ser alto o bajo, que te gusten los hombres o las mujeres no está definido por un solo gen, sino por múltiples regiones del genoma.

Esta fue la conclusión de un análisis llevado a cabo en medio millón de perfiles de ADN y que fue y que fue publicado el jueves por la prestigiosa revista Science.

El estudio tiene como objetivo enterrar la idea surgida en 1990 de que hay un “gen gay”.

A este estudio se le agrego que también influye el lugar en el que una persona crece y vive.

Para explicar mejor, los investigadores lo comparan con el tamaño de una persona. El efecto genético es indiscutible, ya que el porte está relacionado con el de los padres. Pero la genética no lo explica todo: la nutrición durante la infancia tendrá un impacto significativo. Esto es lo que los científicos llaman ambiente.

El nuevo análisis estadístico reveló cinco posiciones precisas en nuestros cromosomas, llamados locus, que parecen estar claramente relacionadas con la orientación sexual, aunque cada una tiene una influencia “muy pequeña”.

En 1993, un estudio a 40 familias pensó haber identificado un lugar único, el gen Xq28, que define la orientación sexual. El nuevo análisis refuta este modelo simplista.