El pasado mes de diciembre dio inicio la temporada de avistamiento de ballena gris (Eschrichtius robustus), observándose las primeras veinte ballenas que arribaron a la Laguna Ojo de Liebre en la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno. Esta Área Natural Protegida (ANP) es uno de los lugares donde cada año acuden para tener a sus crías, después de recorrer más de 12 mil kilómetros desde las aguas frías de Alaska, por lo que es considerada como zona de refugio para ballenas y ballenatos.

Las lagunas costeras: Laguna Manuela, Laguna Guerrero Negro, Laguna Ojo de Liebre y Laguna San Ignacio están en dos Reservas de la Biosfera; la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno y la Reserva de la Biosfera Complejo Lagunar Ojo de Liebre. Estos sitios son un espacio de conservación y monitoreo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), que ha traído como resultado la recuperación de esta especie.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), por conducto de la Conanp, trabaja para la conservación y protección de la ballena gris, una de las especies más grandes del mundo marino, la cual se encuentra en la categoría de protección especial de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana 059-SEMARNAT-2010.

Por su valor universal excepcional como el mejor sitio en el mundo para la reproducción y crianza de la Ballena Gris, en 1993, la Conanp inscribió como Sitio de Patrimonio Mundial de la Humanidad al Santuario de Ballenas de El Vizcaíno.

En la temporada anterior se registró el nacimiento de 359 ballenatos y la presencia de 872 ejemplares adultos, dando un total de 1231 ballenas en los santuarios balleneros de la Reserva El Vizcaíno (Laguna Guerrero Negro y Ojo de Liebre), conteo que se refiere al avistamiento de un solo día el más abundante de ballenas.

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