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Desde el 15 de abril se considera delitos graves que ameritan prisión preventiva en el Estado de México, el robo de vehículo automotor cuando se violenten los mecanismos de seguridad o de antirrobo, se rompan ventanas, puertas o cerraduras, si es un vehículo estacionado con o sin ocupante a bordo; si se sustraen autopartes, equipaje o valores de turistas o pasajeros, y si se usa tecnología, dispositivos electrónicos o herramientas para inhibir la señal de sistemas de geolocalización.

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Con la publicación del decreto número 137 en el Periódico Oficial Gaceta de Gobierno por el que se reforma y adiciona el artículo 290 del Código Penal del Estado de México, entró en vigor esta nueva disposición propuesta a la 60 Legislatura por el diputado Gerardo Ulloa Pérez en nombre del Grupo Parlamentario de morena, con la que se elevan a delito grave las acciones mencionadas, para evitar que los perpetradores reincidan.

El dictamen aprobado por el Pleno y elaborado por las comisiones legislativas de Gobernación
y Puntos Constitucionales y de Procuración y Administración de Justicia detalla que este delito se ha incrementado y la penalidad que se aplicaba en muchos casos resultaba ser un factor propicio para la reincidencia casi inmediata.

La reforma indica que cuando el robo se cometa estando el vehículo estacionado con o sin
ocupante u ocupantes a bordo, la penalidad aumentará en una mitad (que podrían llegar a ser de nueve a 18 años de prisión cuando el valor de lo robado exceda de dos mil veces el salario mínimo).

Establece también que para el robo de autopartes dentro del automóvil se impondrán de seis meses a seis años de prisión y multa de uno a tres veces el valor de lo robado, sin que exceda de 500 días, sin perjuicio, en su caso, del agravante de violencia sobre persona o personas a que se refiere la fracción I del artículo 290 del citado Código, situación en la que se impondrán de ocho a 12 años de prisión y de uno a tres veces el valor de lo robado sin exceder los mil 500 días-multa.