El día de ayer se dio a conocer el desprendimiento de el gigantesco iceberg que científicos observaban desde hace meses en la Antártida, este icebergs mide 5.8 mil kilómetros cuadrados, siendo 4 veces más grande que el tamaño de la Ciudad de México, 10 veces que Madrid y equiparable a la mitad de Puerto Rico, expertos en estudios antárticos de la universidad galesa de Swansea han indicado que este desprendimiento se produjo entre el 10 y el 12 de julio, clasificando a este uno de los mayores iceberg del mundo.

Afortunadamente, esta “catástrofe anunciada” no tuvo nada de catastrófica, ya que según glaciólogos y geólogos, pueden pasar años antes de que el témpano abandone las aguas antárticas, esto se debe a que normalmente un iceberg llegan hasta una zona habitada y durante su navegación se irá fragmentando.

Los científicos llevaban vigilando el desarrollo de una gran grieta abierta desde hacía más de una década, pero el proceso de ruptura se aceleró a partir de 2014, lo que pronosticaba la inminencia de este suceso, aunque atrajo la atención del mundo hace algunos meses, cuando se conoció que avanzaba una brutal herida que llegaría a tener más de 180 km sobre el frente de la barrera Larsen C, de la península antártica, por lo que ahora, el témpano de 5800 km2 de superficie y de alrededor de un billón de toneladas flota a la deriva.

 

 

 

 

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