No sólo pescamos en el mar, ríos o lagunas. Si bien sabemos que la pesca en sí se refiere a sacar los peces del fondo marino, existe otra práctica llamada acuacultura, que consiste en el cultivo y producción de organismos acuáticos de agua dulce o salada.

La acuacultura se ejerce en criaderos acuícolas, ahí nacen los pececitos y luego cuando ya son jóvenes se colocan en estanques para que crezcan y estén listos para ser capturados.

¿sabías que hay estados en la República que no cuentan con salida al mar? Bueno, pues la acuacultura permite que estos estados también sean productores de peces de alta demanda como: camarón de cultivo, bagre, tilapia, trucha, entre muchos otros.

Lo anterior es posible gracias al desarrollo de técnicas que recrean las condiciones necesarias para la reproducción de organismos acuáticos como son peces, algas, crustáceos y moluscos que se cultiva en pequeños y grandes estanques de tierra o concreto, depósitos que abastecen con agua dulce de lluvias, manantiales y arroyos.

La acuacultura es muy importante porque contribuye al crecimiento y estabilidad del sistema alimentario, nos permite conservar especies acuáticas, y disminuir los impactos ambientales de la pesca tradicional.

A través de la acuacultura México produce cada año más de 360 mil toneladas de productos pesqueros, el camarón ocupa el primer lugar ya que en el 2015 se produjeron 110 mil toneladas.

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