Fuente: Pensamientos Magonistas

Desde el año 2000 han sido asesinados por el narco-gobierno más de cien periodistas en México y miles más han sido agredidos por su labor social según la CNDH.

Este discurso lo pronunció el periodista anarquista Ricardo Flores Magón en 1917, tras haber sido encarcelado más de una decena de veces y sufrirdistintos atentados por parte de los gobiernos de México y E.U. “Ver, oir y callar” (fragmento):

“Camaradas: La orden del día puesta en vigor por nuestros tiranos, es el silencio. ¿Sufren? Pues, bien, devoren en silencio su amargura. ¿Les indigna la injusticia? Tanto peor para ustedes, porque tendran que tragarse sus cóleras.

¿Callar, cuando todo nos invita a hablar?; ¿callar, cuando debemos gritar?. Vamos, señores mandones, ¡traguense su orden!, porque los anarquistas no estamos dispuestos a obedecerla, no podemos callar, no queremos callar, Callar, cuando el luto invade millones de hogares, alegres y risueños todavía ayer; callar, cuando nuestro corazón se hace pedazos ante los sollozos y las lágrimas de los huérfanos y de las viudas de sus víctimas sacrificadas en aras de su ambición; callar, cuando la civilización está seriamente comprometida bajo las pezuñas del prusianismo aliado y teutón, pues el militarismo es el mismo azote ora sirva a la democracia ora a la autocracia; callar, cuando el progreso alcanzado en siglos y más siglos, lenta y penosamente, está a punto de perecer; callar, para que los de arriba puedan oprimir a su antojo a los de abajo, es cosa que no podemos hacer los anarquistas, señores mandones. Sobre su capricho está nuestro derecho, derecho que no les debemos a ustedes, sino a la naturaleza que nos dotó de un cerebro para pensar, y en defensa de un derecho, sépanlo bien, estamos dispuestos a todo y a arrastrarlo todo, hasta el calabozo y la horca. No olviden que el derecho, por más que lo mutilen, por más que lo aplasten, por más que quieran aniquilarlo, cuando más perseguido se encuentra, y cuando más engreídos están de su triunfo, ruge su venganza en la dinamita y vomita plomo en la barricada.

El resorte de cada motín es un derecho violado; el alma pujante de toda insurrección es un derecho herido: el derecho perseguido engendra la revolución. No fue la pólvora la que obró en el revólver de Pardiñas: fue un derecho conculcado; en el puñal de Caserio fulguró un derecho hollado. Aplastar el derecho es abrir de par en par las puertas de la rebelión.

¡Apretad, tiranos, que los pueblos necesitan sufrir los rigores de la opresión para recordar que tienen el derecho de ser libres!”

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